Perú: Horizonte del Comunicador Indígena, por Jorge Pérez R*
Los comunicadores indígenas son hijos predilectos de los legendarios mensajeros que cada pueblo indígena reconoce con atributos de respeto y valentía. La recíproca movilización de alegrías, melancolías, mitos, música, cantos sagrados, honores póstumos, resonancias de guerra en el espacio interétnico; muchas veces, han propiciado el coágulo de la felicidad cultural y el esplendor de la oralidad como vehículo mediático, ante la mirada prospectiva y el liderazgo del gran Apu.
Los mensajeros caminan tomados de la mano con la cosmovisión representativa y representan el verbo culto colectivo. Es así, que hay muchos declamadores de prosas y versos cuyos autores son las fuentes duraderas del alba y el ocaso.
Aquellos peregrinos de la comunicación intercultural avanzan por sendas promisorias, sin saber hasta cuando, diseminando sueños del hombre amazónico y despertando alegrías inherentes a las frondosas miradas del bosque.
Mensajeros vernáculos advierten inevitables impactos de los temporales contemporáneos sobre la vida de la gran maloca y exhortan el sostenimiento de los valores colectivos generadores de libertad, autonomía y desarrollo.
El flujo y el reflujo de la sangre en el cuerpo humano debe ser el referente emblemático en la dinámica de la incoada comunicación intercultural de AIDESEP; la misma que tiene como función alimentar tejidos sociales, órganos programáticos y fortalecer la visión del movimiento indígena.
El vigor de ese torrente alternativo dependerá de la calidad de bienes ingeridos en coherencia con los apetitos de la estructura organizativa; es decir, de aquello que ingresa desde la concepción global.
El vaivén natural de milenarias voces autóctonas fundaron ecos imperecederos en la memoria de las sociedades, algunas, otras son palabras vivas que enseñan la solicitud de su esparcimiento; ésta última es la función de los comunicadores indígenas cuya diligencia tiene las bondades que el mundo necesita en su situación de vil abatimiento.
El manguaré y otras formas ancestrales de comunicación constituyen instrumentos de indeleble reconocimiento por su honorable contribución y demostrado heroísmo en la historia de los pueblos indígenas amazónicos. Así cuenta la escasa literatura peruana en homenaje a su trascendencia.
Tal como los conocimientos colectivos guiaron el desarrollo del conocimiento científico, el esplendor de la revolución industrial y el establecimiento del nuevo orden económico; sin embargo, están desdibujados y descoloridos en el plano de la expresión urbana. Aquellos paradigmas, marcan los pasos hacia el horizonte de una consistente comunicación indígena.
La fuerza de su locomoción se origina en sí misma a partir del fervor étnico-cultural y el supremo deber de cuidar la fuente de todo bienestar: el bosque. Empero, ninguno puede caminar en armonía con el mundo sin la solidaridad de pócimas que avivan el cuerpo, la mente y el alma. Por ejemplo, el pueblo huitoto usa la coca y el ampiri, el pueblo secoya usa el yoco.
El ejercicio de este importante deber permite avanzar derroteros cautelados por amenazas y desafíos provenientes del mundo capitalista. En esta trayectoria, es necesario adoptar instrumentos y recursos para, en adecuado contraste cultural, fomentar la sostenibilidad de la comunicación intercultural del movimiento indígena amazónico.
El liderazgo de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) es valioso hasta que sus organizaciones afiliadas aprendan a caminar hacia su propio destino. Una vez encontrado el punto de equilibrio queda una labor aún pendiente: innovación propia y oportuna. Es como aprender la administración de una chacra tradicional y la necesidad de optimizar el espacio en los tiempos nuevos: fertilizar el suelo, diversificar cultivos y controlar nuevas plagas.
*Jorge Pérez R. es indígena del pueblo Huitoto, miembro del equipo técnico de la Organización Regional Aidesep Iquitos (ORAI)
http://oraiquitos.blogspot.com
http://irapay.blogspot.com