América Latina y el Caribe: Balance negativo contra los derechos de los periodistas en 2006
FEPALC.- Los periodistas de América Latina y el Caribe ejercieron la profesión en el 2006 en un contexto de inusitada gravedad, y en un índice alarmante, hasta con el costo de la propia vida, según el balance efectuado por la Federación Internacional de Periodistas en su Oficina Regional para América Latina (FEPALC).
La violencia contra los periodistas fue peligrosamente en aumento, como se refleja en los treinta y ocho asesinados el año pasado en la región. Mientras que tres murieron por catástrofes naturales, otros cinco permanecen desaparecidos.
El número de los periodistas muertos el 2006 es muy superior a la cifra del 2005, donde hubo diecisiete comunicadores asesinados como consecuencia del ejercicio de la profesión.
La FEPALC sostiene que los asesinatos son la resultante de una sistemática persecución contra los periodistas independientes, que principalmente proviene de grupos vinculados a los gobiernos, el narcotráfico, la delincuencia organizada y otros sectores de poder.
Prueba de la gravedad de la situación lo demuestra la decisión sin precedentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que adoptó el pasado 23 de diciembre una resolución de manera unánime, exigiendo a los gobiernos mayor acción para proteger a periodistas en zonas de conflicto.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respondió así a los insistentes reclamos que en este sentido le venía formulando la Federación Internacional de Periodistas (FIP). La determinación refleja la crisis vivida en Irak donde más de 60 trabajadores de medios han muerto solamente este año, de las 163 muertes registradas por la Federación en el 2006.
La Federación de Periodistas de América Latina y el Caribe, afiliada a la FIP, entiende que la creciente desigualdad e inequitativa distribución de la riqueza, a favor de los que más tienen y en perjuicio de las poblaciones más necesitadas, son el caldo de cultivo para la impunidad y las campañas interesadas en desacreditar al periodismo de investigación y de denuncia.